El vehículo del futuro se inventó en 1885

Siempre que pienso en los vehículos del futuro pienso en vehículos eléctricos.

Para mí resulta claro que a medida que vaya aumentando el rendimiento de las baterías y de las fuentes de generación de energías renovables, es decir, a medida que la energía limpia sea más eficiente y barata y un coche nos permita hacer más kilómetros con una batería eléctrica, los coches eléctricos sustituirán a los de gasolina.

Y resulta evidente, el rendimiento de un motor a gasolina no se va a optimizar mucho más, sin embargo la capacidad de las baterías está muy lejos de llegar a su máximo, y no sería de extrañar que los 500 Km que puede recorrer un Tesla Model S sin recargar pasen a ser el doble o más dentro de una década. Aún más si surgen aplicaciones en este campo de nuevos materiales como el grafeno.

Las ventajas son abrumadoras: nada de emisiones, por lo que tenemos ciudades más limpias, menos gasto en sanidad y mantenimiento, mayor autonomía energética, mayor capacidad de autoabastecimiento, etc.

Por ello no es de extrañar que cuando pienso en el futuro de la movilidad me venga a la cabeza algo tan bonito como esto:

Y sin embargo, si lo piensas de nuevo, esto no soluciona el problema de raíz.

Aunque el futuro pasa inevitablemente por la energía limpia y las renovables, aún no es una realidad puesto que en España en el mejor de los casos no constituye ni un tercio de la oferta total, y es poco probable que en un futuro cercano lleguemos a cotas próximas al 100%.

Pero hay más pegas: Aunque un coche eléctrico no produzca gases contaminantes por sí mismo, el proceso de obtención de materias primas, fabricación y transporte sí que lo hace. Además, y esto es lo más grave: en este caso este coche es un mamotreto de 1.800 Kg que se usa para mover, generalmente por trayectos de menos de 2 km, a una sola persona de, pongamos, 70Kg.

Por si no queda claro, estamos hablado de mover 25 veces tu peso, consumir una enorme cantidad de recursos y energía eléctrica y demandar infraestructuras con un alto grado de mantenimiento para mover tu culo del sofá de tu salón a la butaca de los multicines del centro comercial de al lado de casa. Y si te paras a pensarlo, esto no tiene ningún sentido.

Menos aún si piensas que más de el 50% del espacio de muchas ciudades está invertido a carreteras y aparcamiento, o si se valora el número de muertes por atropello que se dan en cualquier gran ciudad con tráfico.

¿Cuál es la solución?
La tenemos delante de nuestras narices: una combinación de transporte público y bicicleta. Para trayectos cortos una bicicleta requiere una infraestructura mucho menos amplia que el tráfico de coches, con la ventaja de que el factor peso con respecto a la persona que transporta es del 0,20 aproximadamente, y no 25 veces su peso, como un coche.

Es más seguro, con menos posibilidades de producir un accidente mortal, su fabricación y transporte produce menos residuos, su vida útil es más alta y en unas sociedades donde la obesidad y enfermedades derivadas de la falta de ejercicio adquieren tintes de epidemia, ayudaría a reducir aún más la inversión en sanidad y la calidad de vida de sus habitantes.

Ojo, no tiene sentido prohibir el coche privado, habrá casos en los que tenga sentido, pero priorizar el transporte público, los canales para compartir vehículo y limitar el protagonismo del coche dentro de las ciudades en beneficio de la bicicleta (normal o eléctrica) puede ser la forma perfecta de afrontar el transporte del futuro.

A veces buscas la solución en la ciencia ficción, cuando la llevamos teniendo delante de nuestras narices desde la época de Julio Verne.

  • aassanchez

    El trasporte público, visto desde una perspectiva egoista, carece de sentido. En un futuro en el qué las distancias dejen de ser reales y se conviertan en virtuales, cuando tengamos “todo” al alcance de una frase que comience con “Ok, google”. Drones transportistas llevaran alimentos de inmediato a las viviendas, robots asistentes en casa con la capacidad de curar, el trabajar desde casa… Educación a traves de Hangouts… Viajes a través de Google Street con la capacidad de ver como varía un paisaje a través del día y de las estaciones…Sigo pensando que el trasporte del futuro es el no trasporte. (Y ya de paso sirve también para comentar el post anterior, creo que Google tiene todas las posibilidades de convertirse en el Massive Dynamics con el que todos los seguidores de Fringe sueñan)

    • Es un futuro posible, pero también es verdad que parece distante. No creo que nos olvidemos completamente del 1.0 salvo que el ser humano pase a ser otra cosa totalmente distinta, una conciencia digitalizada dentro de un entorno virtual, si no llegamos ahí creo que las distancias seguirán importando (aunque menos) y los drones podrán cumplir ciertas tareas pero no otras (independientemente de que en la foto final los drones siguen consumiento energía eléctrica para funcionar).

      En definitiva, creo que tu visión y la mía son compatibles, o al menos tienen puntos de encuentro. Queda mucho para llegar allí, pero son posibilidades reales.

      Me imagino perros robot corriendo por las pistas de despegue de aviones emitiendo una señal de radio para asustar a los drones con IAs defectuosas que quedan barados cerca de las pistas y se cuelan en las turbinas.

      • aassanchez

        Según Arthur C. Clarke la humanidad es capaz de adaptarse a una situación, sea cual sea, en 3 generaciones. Piensa en tus padres, tu generación, y la de tus hijos. Tus padres se quedaban embobados viendo una caja que emitía imágenes en blanco y negro. Nosotros flipábamos con unos videojuegos a 16bits en las que pulsando un botón hacías que Mario esquivase un barril que un mono loco te lanzaba. Nosotros nacíamos con una barra de pan y una lata de paté la piara, ahora nacen con tablets bajo el brazo. He visto niños de 3 años escogiendo contenido a la carta para ver en YouTube en un Smartphone.

        El mundo 1.0 le quedan los días contados. En el momento en el que Facebook o Google consigan hacer lo del Internet para todos es cuestión de tiempo que la población mundial pegue un cambio radical. Ahora la gente quiere hacerse un nudo de corbata usa Youtube y sus vídeos DIY, busca a Bere Casillas. Las sociedades que ahora consideramos subdesarrolladas es por falta de Información y Educación. Si les das eso es cuestión de poco tiempo que todos estemos en igualdad de condiciones.

        Con respecto a los drones y la IA, el siguiente paso y creo que el más buscado es el que sean autónomos, que no necesiten de la humanidad para seguir funcionando, véase de nuevo el ejemplo de Internet.org o el Canguro Biónico. Veo demasiado cerca el escenario que plantea Matrix… Pero yo no lo voy a vivir ;D

  • Vanesa Andrés

    No le veo mucho futuro al transporte público, no por sí solo…combinado con la bicicleta claro que sí. La tendencia se va viendo poco a poco, cada vez más viajeros suben su bici al tren y ya se están empezando a habilitar espacios en los trenes de Cercanías para las bicis. La tendencia es la combinación de medios de transporte para sacar máximo provecho al tiempo. Sin ir más lejos ayer hice lo que llamo el Triathlón Business: bici, tren y coche de alquiler por horas. Esa tendencia está impulsada en países como Bélgica donde ZipCar pone sus aparcamientos de alquiler de coches por horas cerca de las propias estaciones de tren. Zipcar está en Barcelona. En Madrid tenemos Respiro Madrid o Blue Move que no parecen haber dirigido por ahí su estrategia (lo que me parece un error) pero yo sin embargo recurrí a sus servicios de esa forma y creando una experiencia de movilidad integral.

    • La optimización de los recursos disponibles es otra cara de la moneda que no he tratado en el post, ya que vas a mover 1500 kilos de coche, al menos carga a 4 tíos más para acompañarte. Supongo que poco a poco iremos viendo más tendencias de optimizar recursos, en muchas ocasiones nos veremos obligados a ello por unas condiciones económicas menos favorable, pero darán pie a sistemas más eficientes.