No queremos lavadoras inteligentes

El último estudio de trendwatching.com tiene un nombre tremendamente ilustrativo: The internet of caring things.

La tesis de estos oteadores de tendencias es la siguiente: A los usuarios nos da igual el internet of Things. Nos da igual que para 2020 se calcule que hasta la tostadora tendrá WIFI: Solo nos interesa la tecnología que de verdad sirve a un hacer nuestra vida mejor de una forma perceptible por nosotros.

Un descubrimiento radical, ¿verdad?

O quizás lo verdaderamente radical sea que una empresa de consumo realmente vea una utilidad a equipar una nevera con acceso a Internet y una pantalla tactil de 10 pulgadas cuando en cualquier casa que se pueda permitir semejante mostrenco tendrán un smartphone y tablet que podrá cumplir la misma función.

En la foto, Mr. Handy, de la saga fallout. No del todo sin relación.

mr handy

En definitiva, ¿qué dice el estudio?

Que en un contexto en el que en 2005 había 2.500 millones de aparatos conectados a Internet y en 2020 habrá 30.000 millones, el Internet of Things tendrá éxito abrumador siempre que se centre en los siguientes apartados:

  • Salud física: Con productos como Athos, un traje que mide el ejercicio de tus músculos para corregir tu entrenamiento y hacer de entrenador personal.
  • Bienestar emocional: Con propuestas de crowdfunding como NeuroOn, una máscara para dormir que analiza las ondas cerebrales, tensión muscular y movimiento ocular para ver en qué fase del sueño estamos para determinar los patrones de sueño más eficientes y maximizar el descanso de nuestro sueño.
  • Seguridad: Con compañías como Nest, recientemente adquirida por Google, que propone termostatos y detectores de humo y CO2 que se comunica con nuestro smartphone o tablet para ganar eficiencia y comodidad.
  • Conexión: Quizás el área que veo más cogida por los pelos. Ponen como ejemplo a ToyMail, un muñeco en el que los padres pueden dejar mensajes de voz y los niños pueden responder.

En definitiva, ¿qué iniciativas triunfarán en el Internet of Things?

No serán las neveras con WIFI, si no pueden hacer cosas como automatizar la lista de la compra en función de la comida que vamos terminando o aportan funcionalidades que no pueda darnos nuestro smartphone. Y tampoco creo que sean los smartwatches de pantallas de tres pulgadas y diseño atroz.

El Internet of Things nos será útil siempre y cuando podamos obtener más información -y más fideligna- de nuestra vida diaria, y compartirla con los distintos dispositivos que usamos. Cuando podamos monitorizar constantes vitales, estado anímico, nuestra alimentación y nuestro ejercicio de forma fidedigna y constante, tendremos la llave (sin IAs ni promesas futuras, sino con la tecnología actual) de que nuestro smartphone nos proponga soluciones para estar en mejor forma, permanecer más sanos, evitar, prevenir y adelantarnos a enfermedades, saber si nuestro trabajo nos hace felices o si deberíamos volver a la universidad y estudiar otra carrera.

Realmente tenemos formas de capturar información y procesarla para que nuestro móvil mande nuestro currículum a una empresa con la que tenemos una enorme afinidad sin que nosotros lo supervisemos, o para que concierte una cita con el médico y lo comunique en el trabajo con solo una supervisión por nuestra parte.

Si aún no lo hacen no es por tecnología, es porque a nadie se le ha ocurrido la idea de hacerlo de forma sencilla y crear un estándar que pueda dar la habilidad a las máquinas que nos sirven de ayudarnos más y mejor. Y el que vea la solución, además de mejorar la vida de miles de millones se hará rico en el proceso. ¿Te animas?

  • Este sinsentido de conectividad omnipresente sólo despertará cada vez más nuestra “nostalgia analógica”, ya verás…es cuestión de tiempo que la gente ponga de moda dejarse el smartphone en casa los fines de semana, y cosas similares.

    • No es cuestión de tiempo, es una realidad. Sin embargo también es verdad que cuanto mejor podamos medir nuestro comportamiento (y mejor empiecen a utilizar esa información) más posibilidades tendremos de hacer nuestra vida más fácil.

      Otra cosa es que empiece a haber tendencias de recuperar una vida menos fácil (desconectar, irte al campo, hacerte cazador/recolector… quién sabe)

      • ¿De verdad te parece más fácil nuestra vida, a la velocidad que va, en constante obsolescencia, teniendo que aprender a utilizar cada vez un cacharro nuevo…que la vida de nuestros padres? Creo que nos han timado un poco. A nuestros padres en los 80´s les dijeron que cuando los ordenadores se estandarizaran en las empresas los trabajadores podrían trabajar menos y disfrutar de más tiempo libre. La realidad es que la tecnología solo ha hecho que aceleremos los procesos y donde antes hacíamos una cosa, ahora hagamos tres en el mismo tiempo, haciendo que cada vez trabajemos más, no tengamos una separación entre ocio y trabajo y las condiciones sean cada vez más precarias. Sueno apocalíptico lo se xD pero es que últimamente me debato entre mi tecnofília y mi tecnofobia, y a ratos gana una u otra 😛

        • Tal como lo veo (discúlpame si me equivoco) hemos pasado de un país de sector primario y secundario, en el que te partías la espalda todo el puto día y dependías de tu curro porque sino te podías morir de hambre, a estar (no nos olvidemos, un miércoles en jornada laboral) discutiendo en un blog sobre el futuro de la tecnología, cada uno con su culo universitario y posgraduado (ese es nuestro caso, pero un 37% de los jóvenes españoles tienen carrera, lo que es una pasada) cómodamente sentado en una silla.

          O comentando desde un móvil de 600€.

          Al final somos menos vulnerables a la enfermedad, a la amputación, a la muerte, a un sitio físico, a un país. Tenemos mejores trabajos y seguramente estarán mejor pagados que los de nuestros padres, aunque hagamos la equivalencia. Tenemos tele plana, ordenador de última generación, ropa de marca, y no nos imaginamos cómo podría ser vivir sin electricidad, agua caliente, o sin tener ropa limpia todos los días.

          Así que sí, creo que nuestra vida es definitivamente más cómoda (y quizás más aburrida) que la de las generaciones que nos precedieron, y más aún cuanto más lejos retrocedas.

          Otra cosa es que para pagar nuestros caprichos de tío consumista del primer mundo cojas trabajos donde estás peor remunerado y te tratan peor que hace 10 años, o que la formación universitaria se haya devaluado al masificarse, pero eso no implica que nuestra vida sea difícil. Creo que nuestra vida es absurdamente cómoda, y lo será más gracias al Internet of Things y al big data.

          En cualquier caso, estoy de acuerdo, es un mundo líquido con menor diferenciación entre muchas áreas, que quizás lo hagan también más estresante. Cómodo pero estresante.

          • Wow wow…creo que estas tirando demasiado para atrás, y no hablas de nuestros padres (80´s-90´s) sino de nuestros abuelos (50´s-60´s). La mayoría de las cosas que mencionas, no creo que tengan nada que ver con el desarrollo tecnológico, como el tema del acceso a la educación universitaria, en todo caso lo que viene a reforzar eso es que nuestros padres vivieron mejor que nuestros abuelos y pudieron pagarnos una educación, cosa que ahora no todos podemos asegurar para nuestros hijos en el futuro próximo…

            El tema de la alimentación, sanidad, ropa, calefacción es innegable. Pero aquí no estamos hablando de los avances en biotecnología o tecnología del bienestar, sino de tecnología de consumo y lavadoras con wifi, no estoy diciendo NO a la tecnología, sino a determinados usos absurdos de esta. A lo absurdo de que todos tengamos en el bolsillo un móvil de 600 euros (¿todo el mundo necesita un iPhone?) al que estamos constantemente enganchados y del que no despegamos la mirada en el metro, y luego (como comentas en un post) buscamos relaciones por Internet. A lo absurdo de cambiar ese móvil de 600 euros cada 6 meses mientras medio mundo no tiene agua potable (estoy exagerando lo se, pero creo que tú tb) 😛

            Y lo de que tenemos mejores trabajos y mejor pagados que nuestros padres, permíteme que lo dude. Precisamente con nuestros culos universitarios, alto conocimiento digital y varios idiomas no tenemos (ni tendremos) ni de coña el nivel socioeconómico de nuestros padres. No se los tuyos, pero los mios a mi edad ya estaban casados y tenían un piso en propiedad, y diez años después estaban comprando un chalet, sin necesidad de vender el piso. Todo esto matándose a currar, sin duda, pero partiendo de una base de educación básica, sin educación superior ni idiomas, y aún con ello mi padre llego a ser un cargo importante del área de post-venta de una multinacional de coches. Con incentivos, aumentos por antigüedad, comida, viajes y coche de empresa. Dime tú, dónde un joven hoy puede plantearse esas expectativas, por muy formado que esté y por mucha tecnología que tenga a su alcance. La pensión de jubilado de mi padre es mayor que el sueldo de mi hermana (arquitecta superior) y el mío (con dos carreras y un master) juntos. Y no es una excepción, a todos mis amigos les pasa lo mismo, saben que jamas alcanzarán el nivel de vida de sus padres a pesar de que están mejor preparados. Aunque no se tampoco se muy bien que tiene que ver esto con la tecnología, pero como lo has sacado…xD

            No creo que vivir en un mundo de notificaciones constantes y pantallas omnipresentes sea más cómodo, en todo caso lo será cómo cómodos viven los gordos en tumbonas de la peli de Wally. A mi particularmente, y mira que estoy enganchado y me encanta Internet, hay días que tanto cachivache me estresa y me satura, y lo más importante, no creo ni de lejos que nos haga más felices, todo lo contrario. Y repito, que soy un enfermo enganchado como el que más, pero eso no quita para que sea crítico con aquello que hago 🙂

            Interesantísimo debate anyway!

            Pos: Lo de “cómodamente sentado en una silla” me lo tomaré irónicamente, porque sé en la silla que estás sentado y de cómoda no tiene nada, jajaja 😛

          • Jajaja, genial debate.

            Es más, muchas veces creo que las posturas que más debaten muchas veces son las más cercanas.

            Creo que hay que tener en cuenta que un trabajador de cuello blanco con formación universitaria hace 40 años es muy diferente a lo que es ahora. Por simple estadística. El equivalente a un universitario de entonces estará más cerca de un MBA/Phd de ahora, y en esas circunstancias sí se puede tener un nivel de vida bastante superior.

            No digo que seamos más felices, ni mejores, ni con más tiempo libre. Digo que estamos más cómodos. Es más, saliendo de la distorsión generada por la crisis no hay crítica posible (creo).

            Otra cosa es que estemos en un sistema que nos empuja a una posesión excesiva que nos obliga a tener trabajos de esclavo, pero mi padre compró un piso enano en un bajo tras 10 años de médico ahorrando y lo fuimos amueblando con esfuerzo. Ahora quieres un piso pequeño en malasaña o sino un loft que te cagas en las afueras, quieres una tele plana, Internet, pagar el móvil, un coche… no sé.

            Creo que tenemos una vida más cómoda porque podemos elegir comprar o no cosas accesorias. Claro que por supuesto siempre elegimos comprar.