La educación del futuro: entender, no memorizar

¿Cómo aprenderemos dentro de 20 años? El método de enseñanza actual viene de la antigua Grecia, que hemos heredado con algunos cambios, algunas virtudes y bastantes vicios.

Esto puede indicar 2 cosas: Que algo que ha sobrevivido tanto tiempo es muy difícil de superar, o que un modelo tan antiguo necesita un cambio radical y rápido.

Como siempre, la irrupción de Internet ha sido disruptiva también en el tema educativo. En la base, la educación ha intentado meternos un montón de conocimiento en el cerebro porque necesitábamos conocer el entorno que nos rodeaba y cierta información específica que solo se encontraba en fuentes de información muy concretas y difícilmente accesibles.

Sin embargo, Internet y el smartphone han cambiado el juego: la mayor parte de la información generada en la historia de la humanidad está a tu alcance, en un segundo, y perfectamente catalogada, incluso si la buscas mediante búsquedas semánticas.

¿En qué situación nos deja eso?

Posiblemente en una situación en la que ser capaz de encontrar la información correcta, interpretarla y comunicarla correctamente es más importante que tus conocimientos. Imaginemos que tienes un familiar mayor, biólogo, que te está hablando de una especie en peligro de extinción. Él es un experto sobre el tema, pero si no se maneja correctamente en Internet, es muy posible que mediante un smartphone con conexión tener una conversación con él o incluso ampliar algunos de sus puntos mediante información que se ha publicado recientemente. Eso no significa que la comprendas, la educación tiene que ser entender, ya no es adquirir conocimiento.

Así que ahí estás, ampliando la información sobre un tema del que no tienes ni idea a alguien que se ha pasado estudiándolo toda su vida.

Obviamente la educación debe darnos un contexto en el que ubicar la información, debe enriquecernos de forma que sepamos interpretarla y no seamos simples pozos sin fin donde volcar información sin un contexto y sin que esta perdure, pero también es cierto que el curriculum de los alumnos debe adaptarse, de la reiteración de materias hasta que son memorizadas e interiorizadas (hasta el examen) a una mayor comprensión del entorno real que les rodea.

¿Cómo se financia una empresa? ¿Cómo llegan a nuestro país la ropa que te pones? ¿Cómo se consume éticamente? ¿Cómo funciona Internet, se crea un blog, se desarrolla una página web?

Estamos entrando en un momento de nuestra historia en el que la brecha entre aquellos que se hayan adaptado a la llegada de Internet y aquellos que no han tenido posibilidad u opción será cada vez mayor. Por primera vez en la historia el conocimiento no se transmite de los mayores a los jóvenes, sino que los jóvenes aprenden más a través de la red del mundo que les rodea que a través de otros ámbitos.

Hay niños de 2 años que ya utilizan el iPad para ver Pepa Pigg, la evolución normal es que estos nativos digitales hiperconectados necesiten más información sobre cómo montar una start up o cómo funciona la computación en la nube que sobre el caudal del río Amazonas.

Esto no quiere decir que les dejemos de educar como personas completas, pero hay que tener en cuenta que la brecha digital cada vez es más honda y cada vez tiene una capacidad mayor de alejar a individuos con menor diferencia de edad.

¿Qué pasa cuando la realidad de un profesor no se adapta a la realidad actual y queda totalmente desfasada? Que enseñará a sus alumnos un currículo que no se adapta al mundo donde vivirán y que será una lastra para su futuro.

¿La solución? Educar en la necesidad de aprender. En la importancia de aprender por uno mismo con las herramientas que tenemos en la actualidad.