El futuro en forma de señales

Fernando Barbella no sabe cómo serán las ciudades del futuro, pero sí sabe cómo no serán.

“El futuro siempre se parece mucho al presente. Estamos en 2014 y ninguna ciudad luce como se pensaba en los 70 u 80 luciría hoy, no?”

Y es cierto. Si hacemos caso a Blade Runner son amasijos de metal negro y neón que escupen fuego. En Akira eran ruinas superpobladas en los esqueletos de lo que queda de las ciudades tras la guerra. En regreso al futuro, una suerte de futuro utópico con patinetes y coches voladores.

Y sin embargo, aquí estamos. Una obra es muy parecida hoy a como lo eran hace 30 o 40 años. Los barrios periféricos siguen siendo parecidos a el día en que los levantaron. Nada ha cambiado radicalmente, los cambios están en los pequeños detalles: En la gente mirando a su móvil por la calle, en la publicidad con códigos QR, en los avisos de zona vigilada por cámaras o de WIFI gratis.

Lo que hace buena a la ciencia ficción es inspirar ideas sin especificarlas. Crear mundos coherentes que, mediante la presentación de pequeños detalles, permitan que demos forma a mundos mucho más complejos, solo rellenando esos huecos dados por el autor. La serie black mirror lo hace a la perfección. Fringe no se queda atrás. Stanley K. Robinson es un genio llevándolo a cabo. Y la propuesta de Signs from the near future cumple esa premisa a la perfección.

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Según su autor, la idea surge de presentar presentar esos ambientes comunes del futuro, que no cambiarán radicalmente pero sí experimentarán pequeños cambios debidos a los avances tecnológicos. Sin embargo, los avances tecnológicos son los protagonistas de estas obras a pesar de su ausencia: videovigilancia mediante drones, implantes, carne de laboratorio, impresión 3D… se plantea un futuro cotidiano pero con sutiles diferencias, y quizás ahí radique la maravilla y la incomodidad que inspiran las imágenes…

  • Tengo que pegarle un ojo a este Stanley K, Robinson.
    De todos modos, es una lástima que este tipo de ciencia ficción sea solo para las élites. Lo que el pueblo verdaderamente quiere en la ciencia ficción son 3 gozillas meterse de leches, ver la casa blanca explotar y pedos que no huelan.