Deportes del futuro

En la ciencia ficción generalmente describen el futuro del deporte como una mezcla entre algo terriblemente sangriento y popular: Rollerball, The Running Man o incluso Los Juegos del Hambre nos proponen una cultura en la que el deporte ha pasado a ser una mezcla de lucha de gladiadores y carrera de Nascar. Pero no parece que las cosas vayan en esa dirección, ¿no?

El sector que más está creciendo en la actualidad como deporte es el e-gaming. Lo cataloguemos o no dentro de la definición de deporte -algo que no hay que dar por hecho ni de cerca-, sí que es cierto es que cada vez genera más interés. La relación está cubierta en otro artículo en el que ya se hablaba del auge del videojuego en Youtube, pero hay algunos datos curiosos que conviene mencionar.

Por ejemplo, en los últimos años el mundo del videojuego está recibiendo interesantísimos documentales como Free to Play o Indie Game: The Movie que retratan perfectamente este escenario. En sociedades con una mayor penetración de la cultura digital, como Corea del sur, el seguimiento de los deportes electrónicos es mayor que el de los tradicionales. En el mundial de fútbol de Japón, la selección coreana de Starcraft fue a animar a la de fútbol, para que estos últimos conociesen a sus ídolos. En china se han abierto universidades especiales donde se estudian determinados títulos -desde la perspectiva de convertirse en un jugador profesional- pero también hay universidades americanas que han incluido los videojuegos dentro de su programa de deportes.

Si antes Johnny, que era un garrulo pero era el mejor Quarterback del equipo, tenía la permanencia asegurada en la universidad; ahora el middle lane de un exitoso clan de League of Legends puede contar con la misma ventaja.

Y aún así, no me termina de cuajar. Nunca me han gustado ver un deporte en la tele, así que tampoco soy muy fan de ver a gente competir en un videojuego en directo, a pesar de que tiene tantos fans. Sin embargo, el otro día me enteré de que gran parte de los esfuerzos de Valve en realidad virtual van destinados, no a juegos en sí mismos, sino al espectador de estos juegos. Según sus declaraciones, quieren crear un tablero interactivo para el espectador.

Ahora, imaginemos que nuestra perspectiva no está limitada: Que podemos ver una partida de DOTA2 como si realmente estuviésemos en un palco. Alejar la cámara y acercarla, ponernos a nivel de tierra, seguir a un jugador concreto… Obviamente para que fuese suficientemente dinámico requeriría más animaciones, más contexto, mucho más mimo… pero si se va en esa dirección, resultará totalmente espectacular. Y es curioso, porque los e-sports más populares no suelen ser los más vistosos, pero si se consiguiese trasladar ese sentido del espectáculo, mañana tendríamos un sustituto para el fútbol.