Leyendas urbanas del siglo XXI: Atari, Alamogordo y el ocaso del videojuego americano

Atari es una de las caras más reconocibles de la industria del videojuego.

Siendo una pionera en el mundo del arcade, consiguió lanzar en su plataforma algunos de los mayores clásicos de este mundillo, como son Pacman, Pong, Snake, Asteroids o Gaunlet.

Atari fue comprada en 1976 por Warner Communications por 28 millones de dólares, y la operación fue tan bien que llegó a costar 2.000 millones en 1982, pero hubo varios problemas:

  • La empresa no supo lanzar propiedades intelectuales que supiesan mantener el nivel que asentaron títulos como pacman, sacando secuelas decepcionantes.
  • Aparecieron empresas como Activision, formadas por ex-empleados, que empezaron a sacar juegos para sus plataformas haciendo competencia y hundiendo el precio de los cartuchos.
  • Fueron incapaces de sacar un sistema que tuviese el éxito cosechado por la Atari 2600, de forma que fueron incapaces de lograr un relevo generacional.
  • Las expectativas de crecimiento del mercado del videojuego no se cumplieron

La competencia a nivel hardware no fue un problema serio fuera de Japón hasta algunos años después, pero dio igual. Los resultados fueron negativos, Warner Communications perdió dos tercios de su valor en bolsa y acabaría desprendiéndose de Atari.

En medio de esta situación, Atari adquiere unos terrenos en Alamogordo, Nuevo México, y en septiembre de ese año misteriosos camiones llevan restos de lo que, según los testigos, son millones de cartuchos de Atari 2600, entre ellos el del sonado fracaso comercial de E.T. y Mrs Pacman.

Como se transportó y enterró de noche, aunque la empresa reconociese que había enterrado algunos productos defectuosos allí, no hubo forma de demostrar si eran las pruebas de su fracaso comercial o no. Así nació la primera gran leyenda urbana del mundo del videojuego, que también es una metáfora del hundimiento del sector del videojuego americano, que coparían por completo compañías japonesas (y que a nivel de hardware aún copan, con la excepción de Microsoft).

El caso es que esta misma semana el enigma ha llegado a su fin: Fuel Industries -una compañía de advergaming y publicidad para videojuegos- y la división de Xbox Entertainment Studios han pedido permiso para excavar la antigua propiedad de Atari en Alamogordo y, sorprendentemente (o no) han encontrado las pruebas del fracaso comercial de la compañía, con más de 700.000 cartuchos, consolas y otro hardware.

Resulta curioso que tras el desplome de una industria multimillonaria en EE.UU. y la reconstrucción de la misma por Japón, casi 30 años después, vemos cómo la situación ha cambiado radicalmente: El videojuego como sector llega cada vez a más gente y crece a un ritmo desenfrenado, y una industria de hardware asentada en Japón ha pasado a convertirse en una industria de Software donde EE.UU. recupera cada vez más peso.

¿Cuál es el futuro? Posiblemente el fin de la época del videojuego como hardware y el inicio de una era donde soluciones como Steam o Gaikai se hagan con el pastel del videojuego. Quizás pronto veamos a Nintendo, Sony o Microsoft enterrando miles de consolas y videojuegos en el desierto ante el arrollador empuje del sector digital. Quizás esta solo sea la primera leyenda urbana de muchas que están por llegar.