Creando animales hechos de código

En el 2012 se consiguió crear el primer modelo exacto de un organismo vivo en un ordenador. Aunque se trataba de una bacteria con algo más de 500 genes, supone el primer organismo que “vive” de forma virtual en el interior de una máquina.

Sin embargo, un grupo de científicos ha creado la iniciativa Open Worm, un proyecto de Software libre que está intentando emular el comportamiento de Caenorhabditis elegans, un organismo de apenas 1mm pero con cerebro propio.

Lo más interesante es que no solo están mapeando todas las células de su cuerpo para que se mueva de la forma físicamente más realista posible, sino que los próximos pasos son lograr emular a través de un ordenador su movimiento, sino que buscan reproducir su cerebro para ver cómo controla sus músculos en un primer momento, pero también cómo interpreta el contexto en el que se encuentra y aspectos como la alimentación y la reproducción.

Si queréis haceros a la idea del estado del proyecto, se ve así:

Una pregunta que puede parecer absurda es, una vez logremos emular a este ser vivo con cerebro, ¿apagar la simulación equivaldría a matarlo? Obviamente es un ser vivo de 1mm, y no creo que matarlo levante más polémica que una app para controlar cucarachas mediante el móvil.

Sin embargo a medida que la capacidad de computación y nuestra comprensión del funcionamiento de la biología y la neurología avanza, es posible que empecemos a emular seres vivos más complejos, como en la novela Accelerando, en la que un grupo de langostas virtuales sueltas por Internet piden ayuda al protagonista para que las saque de la red.

Algunos escenarios pueden ser preocupantes: ¿Por qué, en lugar de desarrollar costosos algoritmos, utilizamos personajes de videojuego con una capa de comportamiento animal? Imaginemos enemigos que se comportan como langostas o como ratones. ¿Tendrá alguna defensa ética? ¿Utilizaremos nuestra comprensión sobre fenómenos como el dolor y el placer para crear IAs más creíbles?

En el artículo de IO9 sobre este asunto plantean situaciones interesantes, como la de la creación de organismos digitales en un ordenador para emular su comportamiento y crear especies totalmente nuevas que sean útiles para determinados motivos: desde la eliminación del conejo de Australia a la terraformación.

En cualquiera de los casos, no deja de asombrarme la cantidad de noticias que leo diariamente que parecen sacadas de ciencia ficción dura.